Luis Ernesto Serna puede sobradamente apoyar esta aseveración, ya que él está formando parte de la historia viva de la Ciudad de México, y a su vez, escribe su propio capítulo dentro de la misma.
Este puesto tiene sus inicios en la Independencia de México, periodo histórico con el que se da inicio a la figura de Secretaría particular.

Nombres como los de José María Chico Linares y don Ignacio López Rayón, que fueran los primeros “Secretarios particulares” de Miguel Hidalgo y Costilla; y de Antonio López de Santa Anna, pasan a la historia como aquellos que apoyaban en sus tareas diarias a importantes personajes de la historia de nuestro país.
Siendo así, no cabe duda que una de las posiciones más difíciles dentro de un staff, es la figura del Secretario particular.

Desde organizar la agenda, hasta saber aquello que no debe saberse; esta emblemática figura que acompaña a grandes efigies de la escena política o empresarial.

“Sólo él sabe aquello de lo que nadie más ha de enterarse. Deberá llegar antes y salir después que su jefe y guía moral… Sus errores personales cobran, ante los ojos de quien se supone que lo conduce y protege, dimensión de montaña, mientras que sus aciertos apenas si se convierten en minúsculos y efímeros montículos”.

Incontables nombres han pasado por este puesto, en diferentes dependencias: desde un Enrique Peña Nieto, quien fue en un momento determinado secretario particular en la Secretaría de Desarrollo Económico en el Gobierno del Estado de México; un Manlio Fabio Beltrones, quien fuera la ¨sombra¨ del fallecido Fernando Gutiérrez Barrios; hasta un Liébano Saenz, que fuera la mente política que apoyaba al economista Ernesto Zedillo en su incursión en la Presidencia de la República.

Un secretario particular se fusiona con su jefe como una sombra: debe estar al pendiente del más mínimo detalle. Debe ser cauto, discreto, responsable, confidente, confiable. Siempre debe lucir impecable.

Además de ser un hombre que se ha caracterizado por su amabilidad y su sobrio buen vestir, Luis ha desempeñado de una forma digna su cargo: desde sus inicios se ha destacado por ser un hombre responsable, con una logística impecable, y por una increíble lealtad hacia el jefe Mancera.


[1] Ojeda Mestre, Ramón. Los secretarios particulares. Organización Editorial Mexicana. 19 de noviembre de 2012. Nota publicada en El sol de México.